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el transcurso del último siglo, la colonización por
campesinos provenientes de diferentes partes del país, que
han invadido gran parte del territorio indígena en las partes
medias, bajas y planas de la Sierra Nevada, ha causado grandes daños
a la ecología del macizo. Estos campesinos venían
huyendo de la distintas guerras civiles que azotaban al país.
En los años 70 y 80 el cultivo de marihuana y el luego el
cultivo de la coca para fines ilícitos atrajeron nuevamente
la atención de mayor número de colonos, estableciéndose
así un cinturón campesino en las faldas medias y bajas
de la Sierra Nevada que hoy en día se calcula en 210.000
personas. La introducción de prácticas de tumba y
quema indiscriminada de bosque, la formación de potreros
y pastizales para la ganadería, la consolidación del
cinturón cafetero, la constante extracción de madera
fina y la expansión de cultivos ilícitos han ido destruyendo
la mayoría de los bosques así como la riqueza y variedad
de fauna y flora. Actualmente solo el 12% de los 21.000 km2. de
la Sierra Nevada se conservan en bosques primarios no alterados.
Esta
inmensa deforestación ha causado la erosión de suelos
y la consecuente sedimentación de las cuencas de los ríos,
y la desaparición de numerosas especies de plantas y de animales,
muchos de ellas únicas en el mundo. Peor aún es la
perdida de Sitios Sagrados que tienen un papel esencial en el mantenimiento
del equilibrio ecológico y la cultura nuestra. Cuando los
Sitios Sagrados son transformados por la acción del Hermano
Menor se limita el conocimiento de la Ley de Origen, y de las prácticas
ceremoniales que implica cada Sitio Sagrado.
La
toma de zonas planes, bajas y medias de la Sierra Nevada también
ha causado el desplazamiento de los indígenas hacia las partes
altas de la Sierra, y ha impedido su acceso a las zonas templadas
y cálidas, con lo cual se limita la posibilidad de ejercer
el manejo tradicional de la agricultura, basado en un vasto conocimiento
de la ecología de la Sierra Nevada y de la astronomía.
Donde nuestros pueblos han podido mantener las practicas tradicionales
de organizar verticalmente la agricultura, integrando así
la cosecha de diferentes cultivos a las distintas alturas de la
Sierra Nevada (maiz, ahuyama, frijol, batata, plátano, yuca
en la parte baja; arracacha, malanga, cañukia en las partes
medias; cebolla, ajo, y papa, en las partes altas), igualmente han
podido mantener su integridad cultural en forma completa. Y donde
nuestros pueblos han perdido la posibilidad de mantener la integridad
vertical de la agricultura han sufrido cambios fuertes en su identidad
cultural. La agricultura es fundamentalmente asociada con el tejido
social.
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